* Un nuevo incidente registrado frente a Campeche ocurre después de derrames y fallas de integridad documentados en la misma región durante 2025 y 2026
Por Redacción | Agencia MANL
CAMPECHE.— Una nueva fuga de hidrocarburos en aguas del Golfo de México volvió a poner bajo la lupa la integridad de la infraestructura submarina de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la zona de Cantarell-Ek Balam, donde existen antecedentes recientes de incidentes y fallas en ductos.
El nuevo caso ocurrió el 10 de septiembre de 2026, a unas 46 millas náuticas de Ciudad del Carmen, cuando personal del Activo de Extracción Cantarell detectó una caída de presión en un ducto marino que transporta hidrocarburos provenientes de las plataformas Ek-TA, Balam-TA, Balam-A, Balam-TB y Balam-TA2.
Pemex informó que la línea fue despresurizada y aislada mediante el cierre de válvulas de seguridad y que desde entonces permanece sin flujo ni emanación de crudo.
La empresa desplegó embarcaciones para contención y dispersión mecánica, mientras personal especializado localizó mediante buceo el punto de pérdida de contención y comenzó los trabajos de reparación.
Sin embargo, Pemex aún no informa públicamente el volumen de hidrocarburo liberado ni la causa técnica que provocó la falla.
La Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) realizó una inspección el 11 de septiembre, mientras la Secretaría de Marina activó los protocolos de atención correspondientes.
ANTECEDENTES QUE PREOCUPAN
El incidente adquiere relevancia por los antecedentes registrados en la misma región.
En 2025, un derrame fue relacionado con el ducto denominado Old AK C, infraestructura que posteriormente aparecería nuevamente vinculada con el episodio de contaminación registrado a principios de 2026.
Entre febrero y abril de 2026, las autoridades federales investigaron un importante derrame de hidrocarburos en el Golfo de México. Pemex terminó reconociendo que una pérdida de integridad en un oleoducto de 36 pulgadas de la zona de Abkatún-Cantarell había sido una de las fuentes del hidrocarburo.
El caso derivó además en cuestionamientos sobre la comunicación interna de la empresa y el manejo inicial del incidente.
La propia autoridad federal informó que se investigaron irregularidades y que tres funcionarios fueron separados de sus cargos mientras continuaban las indagatorias.
A estos antecedentes se suma el caso de Ek Balam en 2023, cuando Pemex reconoció una fuga en ductos del área y reportó 365 barriles de hidrocarburo derramados. Investigadores de la UNAM posteriormente documentaron, mediante imágenes satelitales, una superficie de afectación considerablemente mayor a la reportada inicialmente por la empresa.
LA PREGUNTA QUE SIGUE SIN RESPUESTA
El nuevo incidente no permite afirmar, por sí solo, que exista una falla estructural generalizada en toda la red de ductos de Cantarell-Ek Balam.
Pero sí plantea una pregunta que ahora deberán responder Pemex y ASEA:
¿Cuándo fue inspeccionado por última vez el ducto que falló el 10 de septiembre y qué condiciones de integridad presentaba?
También será necesario conocer su antigüedad, fecha de instalación o sustitución, historial de mantenimiento, reparaciones realizadas y el mecanismo específico que produjo la pérdida de contención.
La información resulta relevante porque Pemex ya ha reconocido problemas de antigüedad e integridad en infraestructura de la Sonda de Campeche y porque existen antecedentes de fugas en la región durante los últimos años.
EL VOLUMEN DEL DERRAME, TODAVÍA PENDIENTE
Mientras Pemex sostiene que la fuga fue controlada y que los modelos de monitoreo descartan, por ahora, el arribo de hidrocarburos a la línea de costa, organismos y sistemas independientes de observación han dado seguimiento a la evolución de la mancha.
Una estimación difundida por el sistema Cerulean ubicó la superficie afectada en alrededor de 4 kilómetros cuadrados.
No obstante, superficie de manca y volumen derramado son variables distintas, por lo que esa cifra no puede utilizarse para determinar cuántos barriles fueron liberados.
Hasta ahora, Pemex no ha dado a conocer esa cantidad.
ASEA, CLAVE PARA DETERMINAR QUÉ PASÓ
La inspección realizada por ASEA puede aportar los datos que permitan establecer si la fuga obedeció a:
También deberá determinarse si existían señales previas de deterioro que pudieran haber sido detectadas mediante los programas de inspección de integridad.
Por ahora, la empresa se concentra en reparar el ducto. Pemex informó que concluyó el dragado del lecho marino y trabaja en retirar el lastre de concreto y colocar una envolvente metálica sobre la zona afectada.
Pero para determinar la dimensión real del problema será necesario conocer qué provocó la falla y qué medidas se habían tomado previamente para evitarla.
INVESTIGAR, NO SÓLO CONTENER
El nuevo derrame está controlado, según Pemex, pero el episodio abre nuevamente el debate sobre el estado de los ductos submarinos de la Sonda de Campeche.
Los antecedentes de 2025 y 2026, sumados a los registrados anteriormente en Ek Balam, hacen necesario revisar si se trata de acontecimientos aislados o de un patrón relacionado con el mantenimiento y la integridad de la infraestructura petrolera.
La respuesta no estará únicamente en cuánto crudo llegó al mar esta vez, sino en determinar por qué volvió a fallar un ducto y si la falla pudo haberse previsto.
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