Por Redacción | Agencia MANL.
Ciudad de México.— Una cachorra de tigre de Bengala fue trasladada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), donde recibirá atención especializada antes de ser enviada al recinto que será definido para su resguardo permanente.
El caso tiene un antecedente inmediato: en abril pasado, autoridades de la Ciudad de México y Profepa rescataron una cachorra de tigre de Bengala localizada en un inmueble de Xochimilco, donde no se acreditó su posesión legal.
Pero la historia de esta especie no termina con el rescate. Durante 2025 y 2026, autoridades ambientales han tenido que asegurar y reubicar tigres de Bengala en diferentes entidades del país.
En base a información proporcionada por el gobierno de México, en octubre de 2025, Profepa trasladó de un domicilio particular en Pachuca, Hidalgo, a dos tigres de Bengala y dos leones africanos. Los ejemplares presentaban condición física regular y, aunque tenían buen peso, se detectó que el alimento disponible estaba descompuesto y que los encierros tenían deficiencias de seguridad. Fueron llevados a instalaciones especializadas para su resguardo.
En junio de 2026, Profepa y la Fiscalía General de la República aseguraron dos tigres adultos en un domicilio de Nonoava, Chihuahua. Un macho y una hembra no tenían marcaje y fueron trasladados a un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre con infraestructura y personal especializado.
Ese mismo mes, en Durango, autoridades localizaron dos tigres de Bengala confinados sin medidas adecuadas de seguridad. Los felinos presentaban afectaciones relacionadas con la falta de agua y alimento, además de daños en las garras delanteras, por lo que fueron trasladados para recibir atención médica.
En otro operativo realizado en Durango, Profepa aseguró cinco felinos, entre ellos tres tigres de Bengala blancos. La dependencia reportó signos de deshidratación en los ejemplares y detectó, en uno de los adultos, extracción de colmillos y mutilación de garras. También señaló que no se acreditó su legal posesión y procedencia.
El problema también apareció en 2025 en Veracruz. Profepa aseguró 75 ejemplares de vida silvestre en una UMA de Tihuatlán, incluidos 15 tigres de Bengala y siete tigres blancos, debido a irregularidades en las instalaciones y deficiencias para el manejo de grandes felinos. La propia dependencia señaló que en años recientes había evitado utilizar ese lugar para el resguardo temporal o definitivo de animales por sus condiciones. (Gobierno de México)
Los casos dejan una pregunta central: ¿dónde terminan los animales después de ser rescatados?
La respuesta depende de su estado físico, las condiciones en que fueron encontrados, la situación legal del ejemplar y la capacidad de las instalaciones disponibles. En algunos casos son enviados a UMAs o Predios e Instalaciones que Manejan Vida Silvestre, donde pueden recibir atención veterinaria y permanecer bajo resguardo.
La cachorra trasladada ahora por Profepa representa así un nuevo caso dentro de un problema que se ha repetido en distintas entidades: rescatar a un gran felino es apenas el primer paso; después viene encontrar un lugar capaz de mantenerlo con seguridad y garantizar su bienestar durante el resto de su vida.
El tigre de Bengala está incluido en el Apéndice I de CITES, debido a las amenazas que enfrenta por la caza, el comercio ilegal y la pérdida de hábitat.
Por ahora, la cachorra permanecerá bajo atención especializada. Su siguiente destino será determinado una vez que alcance condiciones óptimas para su traslado.

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