* Exmilitantes del PRI ocupan espacios en Morena y PVEM; el movimiento rumbo a 2027 abre la pregunta sobre si buscan conservar estructuras y recuperar el poder perdido
Por Redacción | Agencia MANL
Estado de México.— El PRI perdió buena parte de su fuerza electoral en el Estado de México, pero una parte de sus cuadros políticos continúa activa dentro del nuevo mapa de poder. Algunos llegaron directamente a Morena; otros migraron al Partido Verde Ecologista de México (PVEM), aliado de Morena; y existen funcionarios con trayectoria priista que hoy ocupan posiciones dentro de administraciones morenistas.
El fenómeno cobra relevancia rumbo a 2027, cuando se renovarán nuevamente los 125 ayuntamientos mexiquenses.
Uno de los casos documentados está en Toluca. El gobierno municipal encabezado por el morenista Ricardo Moreno Bastida tiene como tesorero a Florencio Valladares Zambrano, quien cuenta con antecedentes dentro de la estructura financiera nacional del PRI. Su trayectoria previa fue documentada públicamente y su nombramiento generó cuestionamientos por el papel estratégico de la Tesorería municipal.
El origen partidista de un funcionario no constituye por sí mismo una irregularidad. El hecho relevante es que un perfil formado dentro de la estructura financiera del PRI ocupa actualmente una posición clave en un gobierno de Morena.
PRI → PVEM → bloque gobernante
Otra ruta está documentada mediante las adhesiones al PVEM.
En 2025, la dirigencia estatal del Verde anunció la incorporación de liderazgos provenientes del PRI, entre ellos regidores, dirigentes y un exalcalde. El partido presentó públicamente esas adhesiones como parte de su crecimiento territorial.
Entre los casos más conocidos está Indalecio Ríos Velázquez, exalcalde de Ecatepec por el PRI, quien posteriormente se incorporó al PVEM y en 2024 volvió a competir por la presidencia municipal bajo las siglas del Verde.
Una investigación publicada en 2026 contabilizó 67 liderazgos incorporados al PVEM mexiquense entre enero de 2025 y marzo de ese año, de los cuales 61 provenían del PRI, según ese recuento periodístico. Otro registro posterior elevó la cifra a 71. Las cifras varían según el periodo y el criterio utilizado, pero ambos recuentos coinciden en la incorporación de numerosos cuadros procedentes del tricolor.
PRI → Morena
El movimiento también ocurre directamente hacia Morena.
En Nezahualcóyotl, durante 2026, Morena hizo públicas las incorporaciones de exmilitantes priistas, entre ellos el regidor Enrique Cruz Gallardo y la exregidora Miriam Mejía, quienes anunciaron su salida del PRI para sumarse al partido guinda.
En Ecatepec también se han registrado adhesiones de dirigentes y militantes provenientes del tricolor.
En estos casos, las incorporaciones fueron públicas. No existe evidencia de una operación clandestina.
¿Cambio de partido o caballo de Troya?
La acumulación de casos plantea una pregunta rumbo a 2027:
¿Se trata únicamente de migración política o algunos grupos buscan conservar estructuras dentro de los gobiernos actuales para reconstruir desde ahí el poder que el PRI perdió en las urnas?
La expresión “caballo de Troya” debe entenderse en esta investigación como una hipótesis política, no como un hecho demostrado.
Para comprobarla sería necesario acreditar vínculos entre antiguos operadores priistas, posiciones estratégicas, decisiones administrativas, contratos, proveedores, recursos públicos y posteriores beneficios políticos.
El simple hecho de haber militado en el PRI no demuestra una conducta irregular.
El propio PRI reconoce la fuga
La salida de cuadros tampoco es una interpretación exclusivamente periodística. La dirigencia priista mexiquense ha reconocido públicamente la pérdida de militantes y liderazgos frente al PVEM y otras fuerzas.
Mientras el PRI intenta reconstruir su estructura territorial rumbo a 2027, Morena y el Verde incorporan personajes con experiencia política y administrativa adquirida durante el periodo de predominio priista.
El reacomodo, por tanto, no sólo implica cambios de camiseta: también significa el traslado de experiencia, contactos y estructuras territoriales de una fuerza política derrotada hacia partidos que actualmente gobiernan.
La pista está en los cargos y el dinero
Para determinar si existe algo más que migración partidista, el seguimiento debe ir más allá de las afiliaciones.
La información del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) permite revisar contratos, obra pública, adquisiciones y observaciones de las administraciones municipales.
En la Cuenta Pública 2023, el organismo reportó 2 mil 32 observaciones correspondientes a municipios. Estas observaciones no equivalen automáticamente a corrupción y están sujetas a aclaración y seguimiento.
El cruce de esa información con las trayectorias de funcionarios provenientes del PRI puede establecer si existen coincidencias relevantes entre grupos políticos, cargos estratégicos y manejo de recursos públicos.
El Estado de México tiene 125 municipios y Morena gobierna actualmente la mayoría junto con sus aliados.
La pregunta rumbo a 2027 queda abierta:
¿El PRI perdió solamente las elecciones o también perdió sus redes de poder?
Los casos documentados hasta ahora muestran que algunos de sus cuadros ya encontraron nuevos espacios dentro de Morena y el PVEM.
Determinar si se trata de un simple reacomodo político o de una estrategia para reconstruir desde dentro el poder perdido requerirá seguir los nombres, cargos, decisiones y recursos.
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