Por El Tecladista |
COLUMNA ESPECIAL
Cuando el gasto baja... y las luces apuntan a otras ausencias
En Ecatepec, el anuncio de que el gobierno pasó de gastar 3 millones mensuales a solo 500 mil no es poca cosa. Es un golpe directo a la narrativa de excesos que durante años definió a la administración municipal. Azucena Cisneros asume el ajuste con soltura: más maquinaria propia, menos dependencia externa, mil obras entregadas y dos mil más programadas. La alcaldesa insiste en que la clave es una palabra: honestidad.
Ese ahorro se traduce en algo más que números. Para el equipo de gobierno, es la prueba de que la maquinaria administrativa —la real, no la metáfora— finalmente está funcionando. Rutas definidas, obras por administración, comités ciudadanos activos y una estructura comunitaria que permite realizar cinco obras con lo que antes costaba una. El discurso funciona y, en muchos ámbitos, también los resultados.
Pero al mirar atrás, la pregunta no es solo cómo se gasta, sino con quién se gobierna.
El escenario político del informe deja una huella interesante: el senador con licencia Higinio Martínez, figura clave en la operación política estatal, asistió. Su presencia no fue casual. Martínez se ha convertido en la sombra constante que acompaña —y en ocasiones apoya— los movimientos de Ecatepec. Su asistencia parece un mensaje, un gesto deliberado de acompañamiento político que pocos pueden o quieren descifrar.
Y mientras esa luz se enciende, otras se apagan. Ni la gobernadora Delfina Gómez ni Horacio Duarte han estado presentes en los informes de Cisneros. Ella los menciona con cortesía, reconoce su apoyo y habla de una relación institucional estable. Pero la silla vacía, en política, nunca se calla: siempre dice algo.
En el primer año de gobierno del alcalde, la construcción de la gobernanza parece avanzar por cauces paralelos. La representación oficial del Estado de México asiste, sí; el presidente del Poder Judicial avala; los alcaldes aliados mantienen proyectos comunes; y los diputados, aunque no todos asisten, mantienen los cauces abiertos. Es un andamiaje funcional, de apariencia sólida, pero con vacíos simbólicos.
Porque en un municipio del tamaño y peso electoral de Ecatepec, la asistencia o ausencia de ciertas figuras no es un detalle: es un indicador. Aquí es donde la luz del gasto eficiente coincide con la sombra de las ausencias. Una administración que afirma haber encontrado la manera de estabilizar el agua, recuperar humedales y realizar obras al triple del ritmo histórico, sigue enfrentando un problema político que no se puede resolver con nuevos mecanismos. ¿
Hacia dónde se inclinará la balanza del apoyo estatal en los próximos meses?
¿Seguirá Ecatepec contando con el apoyo de la senadora mientras la gobernadora y su principal colaboradora se mantienen alejadas de los eventos públicos?
¿O es solo cuestión de tiempo para que las fotos se alineen y la narrativa esté completa?
Por ahora, el tecladista simplemente observa que a medida que disminuye el gasto, aumenta la tensión. Y que, a veces, el trabajo se construye más rápido que la lealtad.
El resto, como siempre, se verá... a contraluz.
#Columna #Política #Edoméx #InformeDeGobierno # #z #
Cuando el gasto baja... y las luces apuntan a otras ausencias
En Ecatepec, el anuncio de que el gobierno pasó de gastar 3 millones mensuales a solo 500 mil no es poca cosa. Es un golpe directo a la narrativa de excesos que durante años definió a la administración municipal. Azucena Cisneros asume el ajuste con soltura: más maquinaria propia, menos dependencia externa, mil obras entregadas y dos mil más programadas. La alcaldesa insiste en que la clave es una palabra: honestidad.
Ese ahorro se traduce en algo más que números. Para el equipo de gobierno, es la prueba de que la maquinaria administrativa —la real, no la metáfora— finalmente está funcionando. Rutas definidas, obras por administración, comités ciudadanos activos y una estructura comunitaria que permite realizar cinco obras con lo que antes costaba una. El discurso funciona y, en muchos ámbitos, también los resultados.
Pero al mirar atrás, la pregunta no es solo cómo se gasta, sino con quién se gobierna.
El escenario político del informe deja una huella interesante: el senador con licencia Higinio Martínez, figura clave en la operación política estatal, asistió. Su presencia no fue casual. Martínez se ha convertido en la sombra constante que acompaña —y en ocasiones apoya— los movimientos de Ecatepec. Su asistencia parece un mensaje, un gesto deliberado de acompañamiento político que pocos pueden o quieren descifrar.
Y mientras esa luz se enciende, otras se apagan. Ni la gobernadora Delfina Gómez ni Horacio Duarte han estado presentes en los informes de Cisneros. Ella los menciona con cortesía, reconoce su apoyo y habla de una relación institucional estable. Pero la silla vacía, en política, nunca se calla: siempre dice algo.
En el primer año de gobierno del alcalde, la construcción de la gobernanza parece avanzar por cauces paralelos. La representación oficial del Estado de México asiste, sí; el presidente del Poder Judicial avala; los alcaldes aliados mantienen proyectos comunes; y los diputados, aunque no todos asisten, mantienen los cauces abiertos. Es un andamiaje funcional, de apariencia sólida, pero con vacíos simbólicos.
Porque en un municipio del tamaño y peso electoral de Ecatepec, la asistencia o ausencia de ciertas figuras no es un detalle: es un indicador. Aquí es donde la luz del gasto eficiente coincide con la sombra de las ausencias. Una administración que afirma haber encontrado la manera de estabilizar el agua, recuperar humedales y realizar obras al triple del ritmo histórico, sigue enfrentando un problema político que no se puede resolver con nuevos mecanismos. ¿
Hacia dónde se inclinará la balanza del apoyo estatal en los próximos meses?
¿Seguirá Ecatepec contando con el apoyo de la senadora mientras la gobernadora y su principal colaboradora se mantienen alejadas de los eventos públicos?
¿O es solo cuestión de tiempo para que las fotos se alineen y la narrativa esté completa?
Por ahora, el tecladista simplemente observa que a medida que disminuye el gasto, aumenta la tensión. Y que, a veces, el trabajo se construye más rápido que la lealtad.
El resto, como siempre, se verá... a contraluz.
#Columna #Política #Edoméx #InformeDeGobierno # #z #



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