A Contraluz | El Tecladista
Agencia MANL
A contraluz, los relevos de gabinete no siempre lucen como reacomodos técnicos; muchas veces se observan como manotazos políticos para contener el desgaste. Eso ocurre hoy en el gobierno de Delfina Gómez Álvarez, donde cuatro cambios confirman que la luna de miel terminó hace rato y no era posible ya sostener los compromisos
Movilidad es el mejor ejemplo. Dos años bastaron para evidenciar que no había proyecto, solo ocurrencias. El incremento a la tarifa sin mayores fundamentos. El transporte mexiquense sigue secuestrado por intereses, el usuario continúa viajando con miedo y la planeación urbana brilla por su ausencia. La salida de Daniel Sibaja es consecuencia, no causa. La llegada de Juan Hugo de la Rosa abre una nueva etapa, pero también una apuesta: corregir el rumbo.
Más grave aún es lo ocurrido en la Junta de Caminos. El escándalo protagonizado por Ariel Juárez solo fue la cereza del pastel. Antes del ruido mediático ya existía el silencio institucional: carreteras rotas, recursos diluidos y responsabilidades que nunca encontraron responsable. La ratificación de Joel González Toral parece más un intento de control de daños que una solución de fondo.
Desde el teclado, el panorama se ve claro: el problema no era solo quién estaba al frente, sino la falta de exigencia desde arriba. Los relevos exhiben que el gobierno estatal reacciona, pero no se anticipa; corrige cuando el costo político ya está pagado.
A contraluz, estos cambios no iluminan el camino; apenas confirman que el trayecto ha sido errático. Y en política, perder el rumbo es el primer paso para perder la narrativa y en su caso febilitar la posibilidad de preservar el primer lugar.
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