viernes, 21 de agosto de 2026

Farderos: vigilancia en tiendas pone bajo sospecha a clientes



Por Redacción | Agencia MAN


El robo de mercancía ha obligado a reforzar la seguridad en comercios, pero clientes denuncian seguimiento e intimidación; falta conocer cuántas quejas existen contra vigilantes y qué sanciones se han aplicado


Estado de México.— El combate al llamado farderismo está provocando un incremento de los controles de seguridad en tiendas de autoservicio, departamentales y centros comerciales, pero también denuncias de clientes que aseguran haber sido vigilados, seguidos o intimidados sin haber cometido algún delito.


El fenómeno ocurre mientras autoridades y comercios enfrentan robos de mercancía atribuidos a grupos que, en algunos casos, actúan de manera organizada y violenta.


En febrero de 2026, autoridades de Cuautitlán Izcalli realizaron revisiones de los mecanismos de seguridad de Walmart, Bodega Aurrerá, Soriana, Liverpool, Suburbia y centros comerciales ante reportes relacionados con farderismo. La autoridad señaló entonces que los casos habían disminuido, aunque algunos hechos registrados eran más violentos.


Sin embargo, clientes han comenzado a cuestionar la forma en que algunos establecimientos aplican sus protocolos de vigilancia.


Entre las denuncias recibidas se encuentran señalamientos de personas que aseguran que guardias caminan detrás de ellas durante sus compras, permanecen cerca mientras recorren determinados departamentos o intercambian señales con otros trabajadores.


También se han mencionado presuntas claves internas mediante las cuales se alerta al personal sobre la presencia de personas consideradas sospechosas.


Uno de los testimonios refiere una expresión similar a “a todo el personal de todos los departamentos, atentos a la visita de Rafael y María”.


Agencia MANL no ha podido comprobar que esa frase corresponda a un protocolo general de alguna cadena comercial, por lo que no se atribuye a Walmart, Chedraui, Soriana, Liverpool, Sears, Costco o alguna otra empresa.


Alertas entre comercios


Lo que sí está documentado es la existencia de mecanismos de alerta entre comerciantes.


En febrero de 2026, comerciantes del Centro Histórico de la Ciudad de México reconocieron utilizar grupos de WhatsApp para compartir fotografías y videos de personas consideradas sospechosas de robo.


Esta práctica abre un problema adicional: qué información se recopila sobre los clientes, quién puede acceder a ella y durante cuánto tiempo se conserva.


Si una persona es fotografiada, identificada o incluida en una alerta como presunto fardero y finalmente no existe delito, también debe preguntarse qué ocurre con esos registros.


La seguridad privada tiene límites


La investigación debe determinar qué facultades tienen realmente los vigilantes de los establecimientos para seguir, interrogar, revisar pertenencias o retener a un cliente.


La seguridad privada tiene funciones preventivas y de protección dentro de los establecimientos, pero sus elementos no sustituyen a las autoridades encargadas de investigar delitos.


En el Estado de México existe una autoridad encargada de regular, supervisar y verificar a las empresas de seguridad privada, además de atender asuntos relacionados con su funcionamiento.


Por ello, resulta necesario conocer cuántas quejas han recibido las autoridades mexiquenses contra elementos de seguridad privada por hostigamiento, intimidación, retenciones indebidas o señalamientos erróneos contra clientes, y cuántas de esas denuncias han derivado en sanciones.


El otro lado del problema


Las empresas comerciales también enfrentan hechos violentos.


En julio de 2026, presuntos farderos escaparon de un Walmart de Nicolás Romero después de agredir a vigilantes y causar daños dentro del establecimiento. No fueron detenidos en ese momento.


En otro incidente registrado en Patio Santa Fe, Ciudad de México, presuntos farderos fueron captados durante una confrontación con vigilantes y clientes, en la que una persona que grababa los hechos también fue agredida.


Estos casos muestran por qué los comercios buscan fortalecer sus sistemas de seguridad.


Pero el problema es determinar hasta dónde pueden llegar esos controles cuando la persona vigilada es un cliente que no está cometiendo ningún delito.


Lo que falta conocer


Hasta ahora no existe una estadística pública que permita determinar cuántos clientes han sido señalados erróneamente como presuntos farderos en el Estado de México.


Tampoco está claro cuántas empresas utilizan listas internas, fotografías o alertas compartidas entre sucursales, ni qué mecanismos tienen los consumidores para conocer, corregir o cuestionar información que pudiera haberse registrado sobre ellos.


Por ello, la investigación debe dirigirse a las autoridades y a las principales cadenas comerciales para conocer:


- número de quejas contra vigilantes;

- sanciones aplicadas;

- protocolos para identificar presuntos farderos;

- reglas para seguir o retener clientes;

- uso y conservación de fotografías;

- intercambio de información entre sucursales;

- capacitación del personal de seguridad.


El combate al robo de mercancía es legítimo y necesario. Lo que debe determinarse es si las medidas utilizadas para enfrentarlo se aplican con criterios objetivos o terminan convirtiendo a clientes inocentes en sospechosos.


En este punto, la información oficial será determinante: cuántas quejas existen, contra quién fueron presentadas, qué ocurrió con ellas y qué empresas fueron sancionadas, si alguna lo fue.

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